Soy una acumuladora compulsiva. Cuando éramos pequeños e íbamos de vacaciones al norte mi padre se enfadaba porque yo cogía de todo y luego él se pasaba meses sacando del coche piedrecitas, hojas, helechos secos, trozos de cortezas...
Una vez incluso metí en el maletero unos caparazones de centollo. A los cuatro días, cuando mi padre lo abrió para meter las maletas no imaginais cómo olía eso.
Aunque poco a poco me voy "curando", hay cosas que puedes coger, incluso acumular, sin que te tomen por loca o te caia una bronca de tus padres, pareja o amigos. Y una de esas cosas son las conchas. Tengo muchisimas y poco a poco, me voy decidiendo a usarlas.
Ya os he enseñado varios collares que he hecho con ellas aqui, aqui o aqui. Y, hace poco, os enseñé esta lámpara reciclada.
Hoy os quiero mostrar otra manualidad que tiene mucho de "upcicling".
Una vez incluso metí en el maletero unos caparazones de centollo. A los cuatro días, cuando mi padre lo abrió para meter las maletas no imaginais cómo olía eso.
Aunque poco a poco me voy "curando", hay cosas que puedes coger, incluso acumular, sin que te tomen por loca o te caia una bronca de tus padres, pareja o amigos. Y una de esas cosas son las conchas. Tengo muchisimas y poco a poco, me voy decidiendo a usarlas.
Ya os he enseñado varios collares que he hecho con ellas aqui, aqui o aqui. Y, hace poco, os enseñé esta lámpara reciclada.
Hoy os quiero mostrar otra manualidad que tiene mucho de "upcicling".
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