miércoles, 21 de octubre de 2015

Envejecer

Hace mil años, cuando era una adolescente, los veranos pasaba un mesecito en Reino Unido aprendiendo inglés. Seguro que muchos hacíais lo mismo y tendréis super buenos recuerdos de esas vacaciones.

Yo recuerdo muchas cosas: los amigos del alma que hacías y que creías que durarían para siempre y con los que perdías contacto a los tres meses de volver (claro, no existia facebook), los super desayunos con beans, huevos y bacon de los sábados, ir de compras por Candem o Covent Garden, lo raras que eran siempre las familias que te alojaban, los packed lunch consistentes en un sandwich de mantequilla y pepino, patatas fritas con sabor a gambas y una bebida de color rosa o azul...y las cosas raras que encontrabas en los supermercados.




Porque yo en los supermercados ingleses no recuerdo haber visto fruta o pescado, pero chuches, gelatinas, patatas fritas de sabores imposibles y refrescos raros si. Y muchos.


Yo nunca he sido de chuches y menos de refrescos, pero, claro, llegabas allí y veías esas sodas y tenias que probarlas todas. Y luego llevarte las latas vacías pero monísimas a España de recuerdo del verano molón que habías pasado.


Y, al cabo de los años, cuando ya no te acuerdas de si las compraste el año que fuiste a Londres o a Canterbury, ni del nombre de tu compañera de habitación, ni de si fue cuando te alojaste con la señora que tenía la casa llena de figuras de perros o con aquel matrimonio donde no diferenciabas los hijos de los hijastros o de los nietos, decides que ya está bien de que las latas cojan polvo.


Y te decides a cortarlas y hacer ceniceros con ellas.

Con la de los Simpson, y con la de limonada rosa que llevaba un cerdito volador, con la de cherry-cola...

Y como no fumas, llevas los ceniceros al mercadillo benéfico con el que colaboras todos los veranos.

Y eso es envejecer.





3 comentarios:

manualidade pepa dijo...

las mas jovenes, no como nosotros que solo haciamos viajes fin de curso ,los tiempos eran otros, mi hijo ha disfrutado de todo eso y de los llantos de la despedida,has hecho bien en hacer estos ceniceros para una buena causa, muy bonitos, besssssssssss

Rosina dijo...

Que linda entrada!! que tiempos aquellos eh?
Yo si fumo, adoraría unops ceniceros así! Será que es envejecer o melancolía?
Besotes!

Irene dijo...

Envejecer con estilo y tratando nuestro síndrome de diógenes... ;P